|
|
|
|
|
|
|
|
|
Se juega en tiempo presente. Hay solo un instante para golpear la pelota. El antes ya pasó y el después
aun no existe.
He escuchado en algunos golfistas esta expresión: “Si vengo jugando mal empiezo a deprimirme y a sentir que
no me voy a poder recuperar. Por ahí me paso de revoluciones y pienso que en los hoyos restantes voy a hacer
par, par y birdie”.
No hay que pensar en lo que se puede hacer en los próximos hoyos. Esto provoca ansiedad y juego acelerado.
Es fundamental mantener un ritmo para caminar, pensar y jugar. Se juega en tiempo presente. Vivimos un
instante por vez. En cada uno pensamos y actuamos en consecuencia Si lo hacemos mal trataremos de mejorar,
pero no podemos arreglar lo que ya hicimos. Se lo olvida y nada más. No se puede recuperar lo que pasó o
perdió. Solo tenemos un instante para cada uno de nuestros pensamientos y acciones que se va sucediendo a
lo largo del partido.
Aunque parezca obvio, fijar este concepto nos coloca justo en el momento de la realidad y afianza la
concentración para aprovechar al máximo el instante que disponemos.
|
|