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Queridos golfistas
Hoy llego por primera vez a ustedes, para ayudarles a comprender como un juego sencillo y divertido como
es el golf, se convierte sin que lo entendamos en una empresa difícil y frustrante.
Yo como ustedes padezco de los mismos males, por que soy un jugador amateur que se enfrenta a diario con
los problemas que nos son comunes. Con la ayuda de mi profesión y experiencia, trataré de esclarecer los
puntos oscuros que nos impiden gozar de este juego apasionante.
Los abraza fraternalmente.
Doc.
El enemigo oculto.
Toda actividad humana va acompañada de la inevitable participación del pensamiento. Llega a la
conciencia para dar forma y color a las vivencias.
Posee carga emocional porque en su elaboración intervienen experiencias que han sido vividas en forma más
o menos consciente. Algunos son desechados y otros retenidos para ser usados en la interpretación de lo
que esta pasando.
En los deportes y en especial el golf, los pensamientos bien o mal disponen de acuerdo a las
circunstancias en que aparecen. Muchos jugadores se desempeñan en una vuelta de golf según los
resultados obtenidos en los primeros hoyos.
Cuando comienzan bien permanecen relajados y seguros. Por el contrario, si lo hacen mal, les cuesta
revertir la situación, por la desconcentración que provocan los malos pensamientos. Si no se arregla de
inmediato, aparece la inseguridad, siempre difícil de corregir y ante la impotencia por encontrar la
solución, se puede cometer la grave equivocación de modificar el swing.
El primer error trae aparejada una cascada de pensamientos para interpretar lo sucedido. Es un verdadero
estado de emergencia que afecta a todo el cuerpo. Causa confusión mental y endurecimiento muscular, que en
los mejores casos, dura unos pocos minutos y luego se controla, razonando y comprendiendo que es algo sin
importancia. Al reiniciar el juego si no se acude a una buena rutina de pregolpe, que permita concentrarse
y relajarse, se corre el riesgo de perpetuar la situación con otro tiro malogrado.
Desde siempre sabemos que el error es una condición humana. Como consecuencia todo lo que hagamos esta
sometido al mismo principio.
Se lo debe aceptar como parte del juego y no darle valor. Otra cosa es cuando se repite y esta indicando
que algo anda mal.
Nadie está a salvo de estas desagradables sorpresas que aparecen en el momento menos pensado. Aceptarlos
permitirá retomar rápidamente el ritmo y la concentración necesarios.
Fortaleciendo la confianza mediante el entrenamiento se controla este desajuste mental. Cuando se esté
convencido que su aparición tiene la misma importancia que cualquier error de la vida cotidiana, dejará
de molestar y lo olvidaremos enseguida. ¿Quién recuerda las veces que nos equivocamos al marcar un número
telefónico? Teniendo esto en claro, estaremos preparados para transformar una situación de alarma, en un
hecho circunstancial y sin importancia. Algo así no necesita comprensión ni explicación. Se lo olvida y
nada más.
Queridos amigos estoy a vuestra disposición para ampliar estos conceptos.
Hasta la próxima.
Doc.
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