Van de Velde llegó al último hoyo del Open
Británico de 1999 con tres golpes de ventaja
sobre Lawrie y Leonard, que esperaban el
triunfo del francés desde la casa club.
Pero éste desperdició su ventaja. El 18 de
Carnoustie es un par 4.
A Van de Velde la bastaba un 6 para ganar,
pero hizo siete golpes -triple bogey-.
Y encima no le quedaba mas remedio que poner
buena cara.
Cuando todos esperaban un juego conservador
para asegurar el resultado, Van de Velde
salió con el drive y se metió en problemas.
Luego se fue al agua en el segundo golpe y
al bunker en el quinto.
Al final hizo historia en el Open Británico,
pero creo que hubiera preferido hacerlo
ganándolo.